30 may. 2012

Camisas de manga corta

Pues ¿sabéis que os digo? Que aunque todos afirméis que las camisas de manga corta para hombre son horteras a mi me gustan, pero SOLO Y EXCLUSIVAMENTE para la playa. Para la urbe según mi punto de vista solo están permitidas en algunos casos y si tienes mucho estilo. Y la causa de esta afirmación se debe a esta película. Eso sí, los bañadores pegados son una pérdida inmediata de la dignidad se ponga como se ponga cualquiera.

 

21 may. 2012

Se aproximan florituras y no precisamente salvajes

Creo que todo empezó allá por agosto del año pasado. Yo que siempre había sido más de pantalón que de vestido para el día a día encontré un vestido "agitanao", según mi hermano, en el armario de mi abuela. Le puse un cordón negro debajo del pecho para que no me quedara tan grande, me calcé mis bailarinas negras y llamé a mi hermano por si quería acompañarme a comprar el pan.. el cual en cuanto me vio me dijo: 

-"¿Pero.. te vas a vestir no?" 

-A lo que contesté: "Sí, yo ya estoy lista. ¿Te vienes o voy yo?" 

-La cara de mi hermano, un poema. Y su respuesta: "¿así vas a ir..? Laura creo que deberías cambiarte, yo así no te acompaño.

Pero yo agitanada o no, estaba contentísima con mi nueva prenda y no hubo forma de quitármela en todo el día. Y me la puse más veces durante los días de verano. Aquí os la presento:


La racha de los vestidos siguió cuando mi tía me dio un vestido que ya no se ponía, el cual customicé como os expliqué en este post:  la chica del vestido rosa y los mocasines marrones 

Para ir a la piscina o la playa siempre he sido muy de pantalones o vestidos vaporosos, así como de pareos largos. Pero para el día a día el pantalón es mi básico. En Londres me enamoré de los vestidos retro de sus tiendas vintage, se convirtieron en mi paraíso. Pero tal vez no tenga tanta personalidad como para vestir cada día con un "vestido de abuela" (como yo los llamo) por las calles de mi ciudad natal. Aunque sí que tengo en mente buscar y encontrar uno que sea especial para convertirlo en mi prenda gourmet del armario para algunos día de diario. 

Ya estamos en mayo y hace unas semanas comentaba con una amiga que preveía con miedo mi futura "época lady" cuando yo no he sido nada de eso. Con época lady me refiero a un estilismo a lo más Blair Waldorf partiendo de la base de que eso de ser recatada, presumida e impecable no son mis pautas en el vestir. A mi me gusta más la elegancia no pactada, aquella que tiene un poco de caos, que mezcla lo dulce con lo amargo. El minimalismo deshecho por un collar o un bolso de piel desgastado. Unas botas de agua acharoladas impecables pero un par de rotos en el jersey de lana.  Unos mocasines a los que les falta betún con un vestido de la más exquisita gasa encontrada.  

Empezando a cogerle tirria a los pantalones de tela rígida largos (los típicos vaqueros o chinos de toda la vida) preveo mi época lady de florituras varias. Tal vez sea solo una nueva racha, un cambio de aires fortuito. Habrá más vestidos en mi armario pero creo que siempre sentiré esa necesidad de romper con la armonía de look, porque me gusta todo aquello que rompe con las expectativas previstas, aquello que desencaja y te deja con la cara ladeada pensando si es del todo correcto o no. 

18 may. 2012

Las historias que se aprenden caminando por los pasos de cebra


Llevaba un vestido rosa estampado de seda de los años sesenta y en los pies unos náuticos azul marino de cordones blancos, bajo el brazo un libro por leer.

Aquella chica que se le cruzó vestía vaquero de talle alto, camiseta de rallas anchas, celestes y blancas, metida por dentro y unas Vans un tanto desgastadas.

Como aquella de pantalones cortos y camisa de cuadros de colores. Un collar de anillas dorado con pequeñas perlas que colgaban de cada uno de sus aros. Un largo bolso rojo de piel un tanto desgastada. Sus piernas aun poco bronceadas acababan en unas bailarinas de encaje blanco. Era su cumpleaños. 

Los collares pasaron a mejor vida y se quedaron en el cajón de los jerseys. Pero ella aprendiendo a hacer ganchillo llevaba medias de topitos negros que pegaban con su minifalda, como si de lunares estuvieran cubiertas sus pálidas piernas. Blusa blanca y pendientes largos de lágrimas negras. Gafas de sol que cubrían su mirada de ojos penetrantes y castellanos en sus pies. No era peliroja pero llevaba un anillo en cada dedo de su mano. Y en su mente muchas canciones. 

Tal vez hablemos de flores salvajes y de un collar de borlas de colores.

9 may. 2012

Abstracta tras tus pasos

Hoy os pondré un corto relato de aquellos que tengo guardados en el que dejé que mis dedos corrieran por el teclado sin que mi mente pensase previamente lo que mis manos iban a escribir:


Miradas al suelo. Pasos. Pasos. Miradas al suelo tras tus gafas de sol. Las baldosas de la calle son octógonos ¿lo sabías? Dejar pasar el tiempo observando el horizonte. Vivir intensamente y luego dejar correr el tiempo. Un reloj que corre con una aguja marcando las ocho. ¿Qué querrá decir la metáfora hindú? Los paseos en elefante son tan.. ¿indescriptibles? Observando como viene y va la marea del océano pasan las horas y la piel se torna bronceada ante aquella incesante e introspectiva melodía. No corre el viento pero se siente/respira un aire diferente no sé si poner punto y seguido o seguir con lo siguiente cúmulo de un montón de gente de momentos pasados que se tornan al presente. Y sigo frente aquella orilla, es media tarde como siempre y el ambiente es anaranjado como en las películas californianas. Una playa mezcla de San Sebastián, Mallorca y Canarias, paseo marítimo de suelo y muros blancos. Paseando un montón de gente y yo en la playa inerte. Mirando la orilla en frente. 


5 may. 2012

Las ventajas y desventajas de que te guste crear





Yayoi Kusama

En mi estancia en Londres fui a una exposición de esta japonesa conocida por la excentricidad de sus obras. Y me gustó porque su excentricidad no es pactada sino reflejo de lo que realmente siente. Lo excéntrico por lo excéntrico me parece absurdo, porque ¿quién quiere ser raro sin serlo? Solo los que realmente están majareta de la cabeza. A mi me encanta ponerme frente al teclado del ordenador y dejar que mis manos se deslicen por las teclas sin que mi cabeza filtre previamente lo que estoy escribiendo, hay veces que me asusto de lo que realmente de ahí sale. Es como una terapia fruto de mi subconsciente, cuándo no sé muy bien qué me pasa hago esto y tras un párrafo lleno de metáforas y símiles descubro qué es lo que me preocupa. Es como analizar lo que sueñas, cosa que sería más difícil en mi caso porque casi nunca me acuerdo de mis sueños. Igual me pasa con mi tumblr, es una forma de reflejar con imágenes lo que siento, igual que mi amor-odio hacia el desorden. Es algo que me inspira y me gusta que me caracterice ser un poco caótica pero a la vez es algo negativo y que me aprisiona. Es ese amor-odio del que hablaba Lurdes en su canción (I hate YOU but I love YOU) o que reflejaba en el vídeo de Blue Jeans Lana del Rey con el amor como cocodrilo. Algo que te llena pero a veces te ahoga.



Pienso que el arte es saber emocionarte, es querer transmitir de forma plástica aquello que sientes, que te preocupa o que te hace feliz. Para Yayoi Kusama la enfermedad ha estado muy presente en la vida y ha sido reflejada en su obra. Desde pequeña tubo problemas mentales y episodios alucinatorios que le han servido como fuente de inspiración en toda su producción. Era su forma de hacer ver a otros cómo era su forma de ver el mundo. Tras sus seis décadas de trabajo actualmente es la artista viva más prestigiosa de Japón. Y a día de hoy sigue trabajando en su estudio cercano al psiquiátrico de Tokio donde está internada, por voluntad propia, desde 1977. 


Con esto no quiero decir que para hacer arte tienes que estar loco, sino que te tiene que dar un poco igual lo que piense el resto. Se trata de intentar que el otro viva lo que tú estás viviendo sin pensar que pensará que eres un loco por ello. 

Aquí la foto que nos hicimos Lola y yo en una de las habitaciones de su exposición. Estaba llena de pegatinas fluorescentes de colores pero la sensación que tenías al entrar era que había luces que proyectaban aquellos lunares. Y tras unos minutos mirándote las manos, los brazos, las piernas y los pies, te dabas cuenta de que eran pegatinas lo que cubría el suelo, el techo, las paredes y el mobiliario de la sala. 




Hace un año cuando vi el vídeo de Russian Red que antes te he comentado no lo entendía y me parecía un tanto absurdo, y creo que me hubiera pasado igual con el de Blue Jeans, pero hace unos días me topé con él otra vez y lo entendí como si fuera propio lo que decía. Creo que la abstracción tiene ese enigma que tiene el subconsciente o la filosofía, que supone un proceso de meterte en la piel del creador para comprender lo que quiere decir. Aunque también el mundo del arte esconde mucho engaño y por mucho que paguen millonadas y alaben un cuadro en blanco, todavía nadie me ha convencido de que no es una tomadura de pelo. Ahí ya que cada uno considere lo que es arte o no, para mi la clave está en pensar diferente